Escrito está en mi alma vuestro gesto
Y cuanto yo escribir de vos deseo:
Vos sola lo escribiste; yo lo leo
Tan solo que aun de vos me guardo en esto.
En esto estoy y estaré siempre puesto,
Que aunque no cabe en mí cuanto en vos veo,
De tanto bien lo que no entiendo creo,
Tomando ya la fe por presupuesto.
Yo no nací sino para quereros;
Mi alma os ha cortado a su medida;
Por hábito del alma misma os quiero;
Cuanto tengo confieso yo deberos;
Por vos nací, por vos tengo la vida,
Por vos he de morir, y por vos muero.
COMENTARIO: El texto es uno de los 38 sonetos petrarquistas que el mismo Garcilaso, junto con Juan
Boscán, introdujeron en España y que dan forma definitiva a este tipo de estrofa hasta
nuestros días.Es un tema amoroso, obviamente. Tenemos entonces una clara y bella muestra de lo que fue el amor cortesano y
renacentista.
Garcilaso de la Vega coloca a su amada en un lugar por encima de él mismo y que, como dice en este soneto, vive y muere por ella. Ya no es Dios quien controla su vida, sino su dama. Ésta, marca la personalidad y la vida del poeta.
lunes, 23 de marzo de 2015
SONETO X - Garcilaso de la Vega
¡Oh, dulces prendas por mí mal halladas,
dulces y alegres cuando Dios quería,
juntas estáis en la memoria mía,
y con ella en mi muerte conjuradas!
¿Quién me dijera, cuando las pasadas
horas que en tanto bien por vos me vía,
que me habían de ser en algún día
con tan grave dolor representadas?
Pues en una hora junto me llevaste
todo el bien que por términos me distes,
llévame junto el mal que me dejaste;
si no, sospecharé que me pusiste
en tantos bienes, porque deseaste
verme morir entre memorias tristes.
COMENTARIO: El tema es el dolor que siente el poeta al ver unas prendas de su amada que antes le causaban alegría y ahora su amada esta muerta y le causan dolor. El poema tiene una profundidad inmensa, te hace sentir el placer y el dolor al mismo tiempo, además lo hace con palabras sencillas y resulta fácil de entender y comprender.
Poema de nuestra tradición lírica que trata el lugar común del sufrimiento amoroso
Parodia de José Zorrilla
| ¿No es cierto, ángel de amor. | |
| que en esta apartada orilla | |
| más la noche oscura, la nariz te brilla | |
| y se respira mejor? | |
| Esta impopularidad que trabaja vacía | |
| de los difíciles olores | |
| de las refinadas flores | |
| que desaparecer esa orilla aburrida; | |
| esa agua sucia e inquietar | |
| que atraviesa sin temor | |
| la barca del pescador | |
| que espera cantando el día.. |
"Mira, Zaide, que te aviso" - Lope de Vega
"Mira, Zaide, que te aviso
que no pases por mi calle
ni hables con mis mujeres,
ni con mis cautivos trates,
ni preguntes en qué entiendo
ni quién viene a visitarme,
qué fiestas me dan contento
o qué colores me placen;
basta que son por tu causa
las que en el rostro me salen,
corrida de haber mirado
moro que tan poco sabe.
Confieso que eres valiente,
que hiendes, rajas y partes
y que has muerto más cristianos
que tienes gotas de sangre;
que eres gallardo jinete,
que danzas, cantas y tañes,
gentil hombre, bien criado
cuanto puede imaginarse;
blanco, rubio por extremo,
señalado por linaje,
el gallo de las bravatas,
la nata de los donaires,
y pierdo mucho en perderte
y gano mucho en amarte,
y que si nacieras mudo
fuera posible adorarte;
y por este inconveniente
determino de dejarte,
que eres pródigo de lengua
y amargan tus libertades
y habrá menester ponerte
quien quisiere sustentarte
un alcázar en el pecho
y en los labios un alcaide.
Mucho pueden con las damas
los galanes de tus partes,
porque quieren los briosos,
que rompan y que desgarren;
mas, tras esto, Zaide, amigo,
si algún convite te hacen,
al plato de sus favores,
quieren que comas y calles.
Costoso fue el te que hice;
venturoso fueras, Zaide,
si conservarme supieras
como supiste obligarme.
Apenas fuiste salido
de los jardines de Tarfe
cuando hiciste de la tuya
y de mi desdicha alarde.
A un morito mal nacido
me dicen que le enseñaste
la trenza de mis cabellos
que te puse en el turbante.
No quiero que me la vuelvas
ni quiero que me la guardes,
mas quiero que entiendas, moro,
que en mi desgracia la traes.
También me certificaron
cómo le desafiaste
por las verdades que dijo,
que nunca fueran verdades.
De mala gana me río;
¡qué donoso disparate!
No guardas tú tu secreto
¿y quieres que otro lo guarde?
No quiero admitir disculpa;
otra vez vuelvo a avisarte
que esta será la postrera
que me hables y te hable."
Dijo la discreta Zaida
a un altivo abencerraje,
y al despedirle, repite:
"Quien tal hace, que tal pague."
COMENTARIO: El poema es de un tema domestico que incluye puntos cómicos.
Lope de Vega tuvo una pelea con Elena, porque va a desvelar secretos sobre intimidades con su amante. A partir de ese momento, Lope escribe como si fuera una mujer, desde una perspectiva femenina.
Se convierten en principe moro y princesa mora, hace una critica y da avisos para que la deje en paz. Hace reproches sobre su relación.
que no pases por mi calle
ni hables con mis mujeres,
ni con mis cautivos trates,
ni preguntes en qué entiendo
ni quién viene a visitarme,
qué fiestas me dan contento
o qué colores me placen;
basta que son por tu causa
las que en el rostro me salen,
corrida de haber mirado
moro que tan poco sabe.
Confieso que eres valiente,
que hiendes, rajas y partes
y que has muerto más cristianos
que tienes gotas de sangre;
que eres gallardo jinete,
que danzas, cantas y tañes,
gentil hombre, bien criado
cuanto puede imaginarse;
blanco, rubio por extremo,
señalado por linaje,
el gallo de las bravatas,
la nata de los donaires,
y pierdo mucho en perderte
y gano mucho en amarte,
y que si nacieras mudo
fuera posible adorarte;
y por este inconveniente
determino de dejarte,
que eres pródigo de lengua
y amargan tus libertades
y habrá menester ponerte
quien quisiere sustentarte
un alcázar en el pecho
y en los labios un alcaide.
Mucho pueden con las damas
los galanes de tus partes,
porque quieren los briosos,
que rompan y que desgarren;
mas, tras esto, Zaide, amigo,
si algún convite te hacen,
al plato de sus favores,
quieren que comas y calles.
Costoso fue el te que hice;
venturoso fueras, Zaide,
si conservarme supieras
como supiste obligarme.
Apenas fuiste salido
de los jardines de Tarfe
cuando hiciste de la tuya
y de mi desdicha alarde.
A un morito mal nacido
me dicen que le enseñaste
la trenza de mis cabellos
que te puse en el turbante.
No quiero que me la vuelvas
ni quiero que me la guardes,
mas quiero que entiendas, moro,
que en mi desgracia la traes.
También me certificaron
cómo le desafiaste
por las verdades que dijo,
que nunca fueran verdades.
De mala gana me río;
¡qué donoso disparate!
No guardas tú tu secreto
¿y quieres que otro lo guarde?
No quiero admitir disculpa;
otra vez vuelvo a avisarte
que esta será la postrera
que me hables y te hable."
Dijo la discreta Zaida
a un altivo abencerraje,
y al despedirle, repite:
"Quien tal hace, que tal pague."
COMENTARIO: El poema es de un tema domestico que incluye puntos cómicos.
Lope de Vega tuvo una pelea con Elena, porque va a desvelar secretos sobre intimidades con su amante. A partir de ese momento, Lope escribe como si fuera una mujer, desde una perspectiva femenina.
Se convierten en principe moro y princesa mora, hace una critica y da avisos para que la deje en paz. Hace reproches sobre su relación.
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